Caminábamos los dos cuesta arriba
con nuestros dedos entrelazados,
las flores perfumaban el camino
y las mariposas nos guiaban,
mariposas venidas de un sueño ajeno
era de noche y la luna podía alumbrar nuestros pasos,
tu mano me apretaba entregándome seguridad.
El paisaje era bellísimo y junto a ti se hacía mejor,
las estrellas nos sugerían algo más.
Entre los árboles nos perdimos,
los jazmines rozaban nuestros cuerpos.
Fue allí que la entrega se completó,
dos cuerpos formaron una sola alma,
el placer inundó mi ser,
mientras los grillos bailaban al rededor
el momento se hizo eterno,
nuestras miradas estaban perdidas,
pero los dos sabíamos que teníamos que continuar.
Avanzábamos a paso lentos y compenetrados,
derrepente encontramos dos caminos
y sin darnos cuentas tomamos rutas distintas.
Perdida continúe,
sabía que lo encontraría,
sentía frío, me encontraba sola
las luciérnagas desaparecían,
y las flores se marchitaban
con la ilusión de que te vería al final.
Seguí a paso firme,
el tiempo corría como el río frente a mi
más cansada y resignada
llegué al punto donde convergen los caminos nuevamente
y te encontré allí,
te noté diferente.
¿Eras tú?
muchas cosas han pasado, me dijiste.
Ahora todo a cambiado.
Sentí que mi cuerpo fue recorrido por una aire frío,
tiritando me di cuenta que ya no éramos los mismos,
tus ojos querían volver pero tu cuerpo se alejaba de mi lado
mi corazón gritaba tu nombre, pero mi orgullo lo callaba.
No supe que hacer con el amor que sentía,
tu mano ya no estaba junto a la mía,
las flores lloraban lastimosamente
y la luna se escondió.
Fue ahí cuando di la media vuelta
abrazada del miedo
y caminando cuesta abajo pedí volver a verte alguna vez.
sábado, 22 de septiembre de 2007
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